El empleo formal en Perú está en crecimiento este 2026

El empleo formal en Perú está en crecimiento este 2026
27 de Abril 2026
Andrea

El mercado laboral peruano llega al inicio de 2026 con una de sus rachas más sólidas en años recientes. Según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), el empleo formal registró un crecimiento de 4.2% en febrero de 2026 respecto al mismo mes del año anterior, lo que se traduce en 246.000 nuevos puestos de trabajo y consolida 23 meses consecutivos de expansión. Una señal clara de que la economía peruana avanza, aunque con matices que vale la pena entender.

¿Cuál es la situación del mercado laboral en Perú este año?

El mercado laboral en Perú atraviesa un momento de recuperación sostenida, aunque desigual. La cifra más destacada es la continuidad del crecimiento: 23 meses seguidos de avance en el empleo formal representan la racha positiva más prolongada en el período reciente, y reflejan una economía que ha logrado resistir presiones externas e internas.

En 2025, la población ocupada alcanzó los 17,57 millones de personas, con un crecimiento de 1,5% frente al año anterior. Adicionalmente, los ingresos laborales mejoraron: el promedio mensual llegó a S/ 1,887.2, con avances tanto en términos nominales como reales. Esto significa que no solo hay más personas con trabajo, sino que quienes ya trabajan están percibiendo mejores remuneraciones.

Sin embargo, el panorama no es uniforme. El crecimiento ha favorecido principalmente a trabajadores de mayor edad, mientras que el segmento juvenil enfrenta una situación más compleja, como veremos más adelante.

¿Cuántos empleos formales se crearon?

El BCRP reportó la creación de 246.000 nuevos puestos de trabajo formales en febrero de 2026, en comparación con el mismo mes de 2025. Este resultado coloca al empleo formal como el motor principal de la dinámica laboral del país.

El crecimiento fue liderado de manera contundente por el sector privado, que registró un incremento de 5.8% interanual, superando ampliamente el promedio general. Esta diferencia entre el desempeño del empleo privado y el público refleja la creciente participación de las empresas en la generación de trabajo estable y con beneficios sociales.

¿Qué sectores generaron mayor empleo formal?

El crecimiento del empleo formal no se concentró en un solo rubro: tres sectores fueron los grandes protagonistas de febrero de 2026:

  • Sector Agropecuario: aportó 82.000 nuevos puestos de trabajo, el mayor incremento absoluto del período. La agroindustria y las exportaciones no tradicionales continúan siendo un motor fundamental del empleo en regiones como La Libertad, Ica y Lambayeque.
  • Sector Servicios: generó 80.000 empleos adicionales, impulsado por la reactivación del comercio digital, el turismo y los servicios financieros.
  • Sector Comercio: sumó 47,000 puestos, de la mano del consumo interno y la expansión del retail moderno.

Estos tres sectores juntos explican cerca del 85% del total de empleos formales creados en el mes, lo que evidencia dónde se están concentrando las oportunidades laborales en el país.

La masa salarial formal: un indicador que también avanza

Más allá del número de puestos, la masa salarial formal que mide el total de ingresos percibidos por los trabajadores creció 5.2% en términos reales en febrero de 2026 respecto al mismo período de 2025. En el ámbito privado, el avance fue de 5.1% interanual, con los sectores servicios y comercio como principales impulsores. Este dato acumula también 23 meses consecutivos de crecimiento y confirma que la mejora no es solo en cantidad de empleos, sino también en la calidad de los ingresos.

¿Por qué cae el empleo juvenil en Perú si el empleo formal crece?

Esta es quizás la paradoja más llamativa del mercado laboral peruano actual: mientras el empleo formal crece de manera consistente, el empleo juvenil lleva varios años consecutivos de contracción. ¿Cómo es posible?

La respuesta tiene varias capas. En primer lugar, el empleo formal tiende a beneficiar a trabajadores con mayor experiencia y credenciales, lo que pone en desventaja a los jóvenes que recién ingresan al mercado. En segundo lugar, sectores como el agropecuario que lidera la creación de puestos demandan perfiles técnicos o semiespecializados que no siempre coinciden con la oferta de egresados universitarios o técnicos jóvenes.

A esto se suma un debate de política pública: especialistas advierten que medidas como el incremento del salario mínimo sin respaldo técnico sólido, o la rigidez laboral derivada de determinadas negociaciones colectivas pueden generar barreras de entrada para los jóvenes. Cuando el costo de contratar a un trabajador sin experiencia es elevado, muchas empresas optan por no hacerlo, dejando a este segmento fuera del mercado formal.

Cerrar esta brecha requiere políticas de empleo juvenil diferenciadas, incentivos a la contratación y una mejor articulación entre la oferta educativa y las necesidades reales del sector privado.

¿Cómo impacta el empleo formal en el consumo y la inversión en Perú?

El crecimiento del empleo formal no es solo una estadística: es el principal motor del consumo privado en el país. Cuando más peruanos acceden a un trabajo con ingresos estables y beneficios sociales, su capacidad de gasto aumenta, y con ella la demanda de bienes y servicios en toda la economía.

Este efecto multiplicador es clave para entender por qué el empleo formal importa más allá del mercado laboral. Un trabajador formal no solo gasta más: también tiene acceso a crédito, puede invertir en educación o vivienda y contribuye al sistema de pensiones y salud. Todo ello genera un círculo virtuoso que fortalece el crecimiento económico desde adentro.

Desde el lado de la inversión, las empresas también responden a estas señales. Una economía con 23 meses consecutivos de crecimiento en el empleo formal transmite estabilidad y predictibilidad, dos factores que incentivan la inversión privada, tanto nacional como extranjera. 

En ese sentido, el dinamismo del mercado laboral peruano refuerza las perspectivas de crecimiento para 2026 y abre oportunidades tanto para empresas como para trabajadores que buscan mejorar su posición financiera.

Salario mínimo y rigidez laboral

El crecimiento del empleo formal es una buena noticia, pero no debe hacernos perder de vista los desafíos estructurales. Especialistas en economía laboral han advertido sobre los riesgos de ciertas decisiones de política pública, entre ellas:

  1. Aumentos del salario mínimo sin sustento técnico, que pueden encarecer la contratación y reducir la competitividad de las pequeñas y medianas empresas.
  2. Mayor rigidez laboral derivada de negociaciones colectivas que no toman en cuenta la productividad real de los sectores.
  3. Costos fiscales asociados a iniciativas de empleo que, si no están bien diseñadas, pueden generar distorsiones sin impacto real en la calidad del trabajo.

El crecimiento es sostenible solo si va acompañado de un entorno de negocios predecible y de reglas laborales que incentiven la formalización, no que la desincentiven.

Un mercado laboral en expansión

El empleo formal en Perú llega a 2026 con impulso y con cifras que generan optimismo, siendo el sector privado, el agropecuario, los servicios y el comercio los grandes protagonistas de esta recuperación.

No obstante, la brecha que afecta al empleo juvenil, los debates sobre el salario mínimo y la necesidad de políticas laborales coherentes recuerdan que el crecimiento no es automáticamente inclusivo. La tarea de los próximos meses será consolidar lo ganado y extender los beneficios del mercado laboral formal a los segmentos que aún quedan rezagados.

Para los ciudadanos y las empresas, entender estas tendencias es clave para tomar mejores decisiones financieras, desde la planificación del ahorro hasta la gestión de operaciones en moneda extranjera.

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